Las condiciones imperantes en Turquía están llevando a las empresas a reevaluar sus estructuras. Una de las herramientas más potentes en esta transformación es Division de sociedades en Turquia, conocida también como escisión (demerger). En los últimos años, pequeñas, medianas y grandes empresas han recurrido cada vez más a esta vía. Entonces, ¿qué es exactamente una división societaria, por qué han preferido las empresas este movimiento estratégico en los últimos años y qué aspectos jurídicos deben considerar al hacerlo?
Razones del aumento de las divisiones societarias
Una división societaria es una reestructuración mediante la cual una sociedad mercantil existente transfiere sus activos, derechos y pasivos a una o más sociedades. El proceso está regulado detalladamente en los artículos 159 a 179 del Código de Comercio turco n.º 6102 (“TCC”) y desempeña un papel crítico al permitir que las empresas alcancen objetivos estratégicos y se adapten a condiciones de mercado cambiantes.
Los principales factores que explican el aumento de las operaciones de división son:
- Adaptación a las condiciones económicas: Incertidumbres económicas como la alta inflación y la volatilidad cambiaria obligan a las empresas a controlar costes y gestionar riesgos. En consecuencia, las empresas pueden asignar riesgos operativos y pasivos separando del grupo matriz, mediante división, líneas de negocio riesgosas o sujetas a regulaciones distintas. Cuando se utiliza adecuadamente, junto con otras herramientas dentro de una estructuración jurídica y fiscal integral y una planificación estratégica, puede incluso ayudar a prevenir el riesgo de pérdida de capital, sobreendeudamiento o insolvencia técnica.
- Eficiencia y especialización: Las empresas muy grandes o con múltiples líneas de negocio pueden experimentar pérdidas de eficiencia con el tiempo. Una división permite a la sociedad centrarse en su actividad principal, posibilita que cada línea opere de forma más eficiente en su ámbito de especialidad y contribuye a generar valor añadido. Así, en el entorno altamente competitivo actual, se observa con frecuencia que las empresas que han crecido de forma sustancial y se han alejado de sus actividades nucleares eligen esta vía.
- Facilitación de la gestión: En grupos muy grandes, complejos y multinacionales pueden surgir dificultades de coordinación y gestión entre diferentes líneas de negocio. Una división puede separar estas líneas, simplificar la gestión y permitir que cada una se enfoque mejor en su propia estrategia.
- Atracción de inversión: En determinados casos, una línea de negocio o grupo de activos separado mediante una división puede obtener financiación con mayor facilidad o establecer alianzas estratégicas como sociedad independiente. También se observan casos en los que el objetivo es potenciar el crecimiento autónomo de la unidad separada.
- Resolución de conflictos entre accionistas: Especialmente en sociedades familiares y sociedades con accionariado disperso, las diferencias de opinión, cuestiones sucesorias o visiones estratégicas divergentes pueden resolverse mediante división, a menudo en una fase temprana del conflicto y sin recurrir a litigios.
- Incentivos regulatorios: Cuando se cumplen las condiciones previstas en los artículos 19 y 20 de la Ley del Impuesto de Sociedades n.º 5520 (“CTL”) y en los comunicados correspondientes, las divisiones societarias están exentas del impuesto sobre sociedades, IVA, impuesto de timbre y tasas. Estas ventajas fiscales convierten la división en un método de reestructuración económicamente atractivo. Aunque, conforme a las modificaciones introducidas por la Ley n.º 7456, los “bienes inmuebles” han quedado excluidos de las divisiones parciales libres de impuestos desde el 1 de enero de 2024, lo que ha llevado a las empresas a reevaluar sus estrategias de división, las “participaciones societarias” y las “actividades de fabricación y servicios” todavía pueden estructurarse sin tributación. Por este motivo, las empresas siguen utilizando la división parcial como herramienta estratégica.
Divisiones permitidas y tipos de división societaria
Conforme al TCC, las sociedades de capital (sociedades anónimas y sociedades de responsabilidad limitada) y las cooperativas pueden dividirse en otras sociedades de capital y cooperativas. Las sociedades personalistas no pueden dividirse entre sí, ni las sociedades de capital pueden dividirse en sociedades personalistas, ni viceversa.
El TCC reconoce dos tipos principales de división societaria:
a) División total
- Todos los activos de una sociedad se dividen en partes y se transfieren al menos a dos sociedades.
- La sociedad que se divide se disuelve sin liquidación.
- Los accionistas de la sociedad que se divide adquieren las acciones y derechos de la sociedad o sociedades receptoras.
- Dado que la sociedad que se divide deja de existir, no hay reducción de capital.
b) División parcial
- Una o más partes de los activos de una sociedad se transfieren a otra sociedad.
- La sociedad que se divide continúa existiendo y opera con los activos restantes.
- Una división parcial puede implementarse mediante la emisión de acciones de la sociedad receptora a favor de los accionistas de la sociedad que se divide, o haciendo que dichas acciones permanezcan en la propia sociedad que se divide, mediante la constitución de una filial.
- Cuando las acciones se asignan a los accionistas, puede ser necesaria una reducción de capital; no lo es cuando se constituye una filial.
Tanto en las divisiones totales como en las parciales, las partes de activos correspondientes pueden transferirse a una sociedad existente (“división societaria por adquisición”) o a una sociedad de nueva creación (“división societaria mediante constitución de nueva sociedad”). También es posible transferir parte de los activos a una sociedad existente y el resto a una nueva sociedad.
En una división societaria por adquisición, para asignar acciones de la sociedad o sociedades receptoras a los accionistas de la sociedad que se divide, la sociedad o sociedades receptoras pueden necesitar aumentar su capital hasta un nivel que proteja los derechos de los accionistas. Dicho aumento se realiza mediante suscripción de capital y se aplica tanto a divisiones simétricas como asimétricas.
Las divisiones también se clasifican según la forma en que se asignan las acciones a los accionistas: simétricas, cuando se preservan las proporciones accionariales, y asimétricas, cuando no se preservan. Como regla general, ambos tipos están sujetos a las mismas disposiciones; sin embargo, una división asimétrica debe ser aprobada por al menos el 90% de los votos de los accionistas con derecho de voto en la sociedad transmitente. Esta distinción existe porque las divisiones asimétricas pueden generar riesgos para los accionistas minoritarios.
Aspectos a considerar en las divisiones societarias
Las operaciones de división están reguladas de forma muy amplia para garantizar la seguridad jurídica y reforzar la transparencia. Por tanto, una división exige una evaluación jurídica y fiscal detallada previa.
- Protección de acreedores y empleados: Dado que una división transfiere parte de los activos que sirven de garantía para los acreedores, implica el riesgo de cambios en el deudor y en las garantías. El TCC contiene reglas diseñadas para equilibrar este riesgo, incluidos llamamientos o avisos públicos a los acreedores, la prestación de garantías respecto de los créditos de los acreedores que así lo soliciten y la responsabilidad solidaria entre las sociedades participantes en la división. De forma similar, respecto de los empleados, existen reglas según las cuales el antiguo empleador y el empleador receptor responden solidariamente por los créditos laborales.
- Gestión del proceso legal: La decisión de dividir una sociedad requiere una gestión cuidadosa del proceso conforme al TCC. El procedimiento comienza con la preparación del plan o acuerdo de división por los órganos de administración. A ello le siguen el informe de división, en determinados casos un balance intermedio y los estados financieros pertinentes; se concede a los accionistas un derecho de inspección para garantizar la transparencia. Los acreedores son convocados mediante anuncio público y, cuando procede, se presta garantía. Tras obtener la aprobación de la junta general, el proceso adquiere eficacia jurídica con su inscripción en el registro mercantil.
- Necesidad de evaluación fiscal: En una división total, las pérdidas de la entidad que se divide que no excedan de sus fondos propios pueden deducirse de los beneficios de las entidades receptoras. Sin embargo, para permitir este traslado de pérdidas deben cumplirse condiciones como que la entidad que se divide haya presentado sus declaraciones del impuesto de sociedades de los últimos cinco años dentro de los plazos legales y que las actividades de la entidad transferida o dividida continúen durante al menos cinco años desde el período fiscal en que se produce la división. El cumplimiento estricto de todas las condiciones legales es esencial para beneficiarse de estas ventajas. En una división parcial, a diferencia de una división total, no se permite trasladar pérdidas de ejercicios anteriores de la entidad que se divide a la receptora. Esto demuestra que las divisiones parciales son más restrictivas en materia de deducción de pérdidas y constituye una distinción importante que las empresas deben considerar en la planificación. Además, en las divisiones parciales, las reducciones de capital pueden estar sujetas a tributación en determinadas circunstancias. En consecuencia, para beneficiarse de las ventajas fiscales del proceso, la operación también debe estructurarse tras un análisis fiscal exhaustivo.
Conclusión y recomendaciones
En conclusión, respaldadas por el marco jurídico y determinados incentivos previstos en la legislación, las divisiones societarias son una herramienta de reestructuración utilizada con frecuencia por las empresas para adaptarse a condiciones económicas cambiantes y a objetivos estratégicos. Sin embargo, dada la complejidad de estos procesos, sus riesgos jurídicos y sus retos operativos, resulta crucial que las empresas realicen una evaluación detallada antes de decidir dividirse y examinen cuidadosamente la legislación vigente y la jurisprudencia.
Aunque en la práctica suele preferirse la división parcial por su flexibilidad, las distintas opciones de división responden a necesidades diferentes. Por ello, en cada caso debe determinarse la vía más adecuada conforme a los intereses estratégicos de largo plazo de la sociedad. Con una evaluación integral de este tipo, las empresas pueden mitigar riesgos potenciales y obtener el máximo beneficio de los procesos de división.
Nota: Esta traducción se ofrece únicamente como cortesía y puede presentar pequeñas diferencias respecto del texto original.